Entry: Esto no es resaca emocional, esto no es muñecas abiertas, y me gustaría que lo fuera. 4.11.09



Volví a la tricotomía de la obsesión y esta duró menos de lo que podría esperarse, y me pisoteó como me hizo sonreír en un espacio de tiempo tan corto como lo que seguramente me durará esta sensación de esperanza.
Porque tengo la tendencia a ser como un fluido de baja temperatura entre gases calientes (Al fondo, al fondo, al fondo, se entiende.)
Y aquel día abrí la puerta al último infierno (¡Y todo estaba bien!) y dejé de jugar un simple juego.
¡El último infierno no será el último!
Y en las conferencias mentales se me ha hecho una obligación el tener que decir: No soy un objeto.
Y no es que no aprecie estar pisoteada, no es que no me guste el estado de compresión.
Pero hay cierto nivel de dignidad, y más que eso, hay un orgullo que no está herido pero no quiere sentir flaquezas, no, no, no.
¡Y todo está bien! O lo estaba en la tarde, cuando caminaba con esa sonrisa boba.
Ahora no está bien, porque soy un hipo-maníaco-depresivo.
Completamente auto-destructivo.
No puedo sonreír por mucho tiempo sin vomitar.
En el tercio nuevo e ignorado había una estabilidad extraña que ahora me botó al río.
El tercio viejo y exprimido está subyacente.
El tercio nuevo y perturbador me tiene en ascuas.
Y la lombriz solitaria (que no se ahogó, no había vodka) me dice que lo olvide, según ella la resurrección es borrar todo.
Según las voces frívolas en mi cabeza, es el re-inicio del ciclo.
Absurdo, absurdo.
Pero creo que es cierto, porque el último infierno... no será el último.
Y yo aprendí a no olvidar.
Y todo está espantosamente bien.
(Aunque un poco menos de esperanza, un poquito menos, estaría espectacular).

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